Este texto no es mío, lleva tiempo rulando por internet, pero weno, había que ponerlo aqui después de la acogida que tuvo lo de Bailén:
Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos
delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria
histórica comienza con las olimpiadas
del 92. Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la
calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el
rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos,
hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color.
Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y
seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que
vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de generación X y generación sandwich, y tuvimos que
tragarnos “bodrios” como: Reality Bites, Melrose Place o Sensación de
vivir, y más adelante, a las 11 en casa y Compañeros (te gustaron en su
momento, vuélvelas a ver, verás que chasco).
Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no
aparecía, con las putadas de la Señorita Rottenmayer. Somos una
generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que
nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón
de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de
los deportes.
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con
la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas
blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos
pasados los 10 años. Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el
día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir
curso, los últimos en hacer BUP y COU, los pioneros de la E. S.. O. Hemos
sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en
incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta
tirarnos del trabajo…
Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no
hubiéramos vivido nada histórico.
Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de
Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho
tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la
guerra Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos “OTAN
no, bases fuera”, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de
golpe un 11 de Septiembre. Aprendimos a programar el video antes que
nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros
móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación
de Espinete, Don Pimpón y Chema el panadero farlopero”. Los que
recordamos a
Enrique del Pozo cantando con Ana, los mundos de Yupi y las pesetas
rubias.
Nos emocionamos con Superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comíamos
Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba
(algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.
Somos la generación del “El coche fantástico”, “Oliver y Benji”… La
generación que se cansó de ver las mama chichos.
La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de
vendernos que España es favorita para un mundial.
La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el
culo de maletas para ir de vacaciones.
La última generación de las litronas y qué coño, la última
generación cuerda que ha habido.
Este correo está dedicado a las personas que nacieron entre 1970 y 1980
La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra
infancia!!!!
Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes:
nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin
sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin
descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la
clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de
medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos
cuando se encendían las luces.
No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había
ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando
a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban
con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila
que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!!
Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso
alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y
jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada.
Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole.
Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre
caliente (o los más afortunados con Orión).
Éramos responsables
de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie
para resolver eso. Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y
responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de
ellos?
¡ Enhorabuena!
Aconseja esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de
que todos estos niñatos que hay ahora que se creen algo y no tienen
respeto ni educación a nadie destrocen el mundo en el que vivimos.